• Comparte

De los 158 millones de habitantes de Bangladesh, alrededor del 66% viven en zonas rurales. En 2002 se calculó que más de una quinta parte del país se anega anualmente durante la estación de los monzones, pero si las inundaciones son muy extremas pueden llegar a cubrir hasta dos terceras partes. En los últimos años, las inundaciones han sido más graves.

Durante el periodo del monzón, miles de escuelas tienen que cerrar y muchos niños pierden días de clase. En 2007, se calcula que 1,5 millones de estudiantes, alrededor del 10% de los matriculados en la escuela primaria, se vieron afectados por las inundaciones. Desgraciadamente, se trata de estudiantes de zonas rurales con problemas para acceder a la escuela incluso en circunstancias normales.

En 1998 fundé Shidhulai Swanirvar Sangsthain. De niño, pocas veces perdí un día de clase porque durante las inundaciones solía ir a la escuela en una barca familiar. Pero muchos amigos míos quedaron privados de una educación y yo quise hacer algo para remediarlo. Si los niños no podían ir a la escuela, la escuela tenía que ir a ellos. Encontré una solución creativa al problema de las inundaciones extremas y en 2002 di a conocer a los estudiantes las escuelas flotantes. Nuestro barco-escuela sirve, en primer lugar, de autobús escolar; recoge a niñas y niños de las orillas de los ríos, luego atraca y comienza la clase. Cuenta con un aula, con biblioteca, y está equipado con equipos electrónicos. El barco-escuela está alimentado por energía solar, lo que permite tener un ordenador conectado a Internet, haciendo que el aprendizaje sea más interactivo y fácil para los niños de entornos desfavorecidos.

Las vidas de más de 2.8 millones de personas de todo el mundo se vieron sacudidas por las inundaciones ocurridas entre 1980 y 2009, unos fenómenos que parecen destinados a aumentar a causa del cambio climático.

Los estudiantes que sacan buenos resultados en los exámenes reciben linternas solares SuryaHurricane. Al terminar la jornada escolar, muchos estudiantes se llevan a casa estas linternas que se recargan con el sistema de energía solar del barco. De este modo, los niños disponen de mejor iluminación para hacer sus deberes por la tarde.

Las escuelas ofrecen educación primaria. Durante las clases, los alumnos descubren diferentes materias de estudio. Por ejemplo, aprenden sobre su entorno, explorando temas como la contaminación del agua, su conservación y la biodiversidad. Unos 1.810 niños y niñas asisten a clase en 22 barcos escuela. Nuestra organización también dispone de una flota de barcos que actúan como bibliotecas y centros de educación para adultos, donde madres y padres reciben formación sobre los derechos del niño y de las mujeres, la nutrición, la salud y la higiene, la agricultura sostenible y la adaptación al cambio climático. Para ofrecer esta formación utilizamos equipos multimedia.

Con el fin de combatir la discriminación y la desigualdad de oportunidades educativas para las mujeres, el proyecto forma a madres y padres para que envíen a sus hijas a la escuela. Las niñas y las jóvenes aprovechan al completo la educación y los servicios de información que las escuelas flotantes llevan hasta su propia puerta, disipando así la preocupación de sus padres o tutores. “Me encanta nuestro barco-escuela. Me emociona cuando llega hasta nuestra puerta y la profesora nos pide que subamos a bordo. Cuando sea mayor quiero ser profesora como ella y enseñar a otros niños de nuestro pueblo”, dice Kakoli Khatun, que tiene siete años y está en el segundo grado de la escuela flotante.

Las madres y los padres que participan en el programa de educación para adultos están cultivando cosechas resistentes a inundaciones, utilizando el “cultivo integrado flotante” que garantiza la comida y los ingresos de todo el año. Shahnaj Begum, de 34 años, dijo: “Las aulas flotantes nos forman para que cultivemos hortalizas y verduras y criemos patos y pescado. Producimos suficientes productos de hortalizas, pescado y huevos para el consumo y también para venderlos en el mercado. Gracias a este programa podemos ganar dinero durante la estación de lluvias y aumentamos nuestros ingresos”.

La idea era “combinar el autobús escolar con la casa escuela y usar el barco local para crear un espacio flotante” que garantizara el acceso a la educación básica. En colaboración con unos constructores de barcos de la zona diseñé las escuelas, modificando los tradicionales barcos de madera bangladesís, con métodos de construcción y materiales locales. Los barcos tienen unos 55 pies de largo y 11 de ancho, y una cabina con capacidad para 30 niños. Unas vigas metálicas permiten espacios abiertos, sin columnas, con suelos de madera flexible; los techos son altos, con tejados a prueba de agua equipados con placas solares. Estos tejados de varias capas pueden resistir las intensas lluvias del monzón. Las paredes del barco se inclinan al exterior que sostiene el tejado curvo, dándole al barco forma de escultura. Contemplado desde la orilla, los miembros de la comunidad ven al barco-escuela como a una “tortuga de río”.

Antes de crear el primer barco-escuela, desarrollamos un prototipo y lo probamos en una comunidad de la ribera. Luego, lo volvimos a probar en diferentes lugares para verificar su solidez. La fase de prueba generó nuevas ideas y, basándonos en la actuación del barco, realizamos cambios en el diseño y elaboramos estrategias para el proyecto.

Al principio, el proyecto fue una iniciativa solitaria. Comencé con 500 dólares procedentes de mis propios ahorros y de una beca, y con una vieja computadora. Me llevó cuatro años generar fondos para construir el primer barco-escuela. Durante ese periodo trabajé con la ordenación de las cuencas hidrográficas y el proyecto de intercambio de desechos sólidos. Un año después de la creación del barco-escuela, recibimos una subvención de 5.000 dólares de una organización internacional.

Nuestra organización está estudiando un nuevo modelo empresarial, que cobre, por ejemplo, una cuota por las linternas solares SuryaHurricane en aquellas comunidades en las que puedan permitirse el pago. Este impuesto se dirigiría hacia los costes de funcionamiento de los barcos-escuela ya existentes. Seguimos buscando subvenciones con las que ampliar la labor y llegar a más niños. La educación y la energía renovable son siempre gratis para todos ellos.

El modelo de la escuela flotante de Shidhulai se ha extendido por todo el mundo y los barcos-escuela ahora prestan sus servicios a niñas y niños de Camboya, Nigeria, Filipinas, Viet Nam y Zambia, países donde ejercen un efecto transformador en la educación y las comunidades de regiones propensas a inundaciones.

Texto escrito por el Arquitecto Mohammed Rezwan, fundador y director ejecutivo de la organización no lucrativa Shidhulai Swanirvar Sangstha.

Imágenes de Abir Abdullah, información tomada de www.fastcodesign.com y sowc2015.unicef.org.

Recuerda que podemos capacitarte en Energía Solar, estaremos en las siguientes ciudades:

  • Comparte